
Cabe otro termino, y es devorarse uno a sí mismo, burlarse de sí mismo uno,
¡Devórate!
El que devora goza,
pero no se harta de recordar el acabamiento de sus goces y se hace pesimista,
el que es devorado sufre,
y no se harta de esperar la liberación de sus penas y se hace optimista.
Devórate a ti mismo,
y cómo el placer de devorarte te confundirá y neutralizará con el dolor de ser devorado,
llegarás a la perfecta ecuanimidad de espíritu,
a la Ataraxia,
no serás sino un mero espectáculo de ti mismo.
Miguel Unamuno











